domingo, 1 de octubre de 2017

Calavera para Peña y Lectores


México está temblando, 
se murió Peña Nieto; 
¡Ay qué pena tan grandota! 
¡Está llorando la Gaviota! 
México ya no será el mismo, 
la gente se amontona y llora, 
se abraza y se dan las manos; 
—ya no llores Gaviota— 
ya no lloren hermanos;
no es el fin de la vida, 
¡Ahí está la perrita Frida!

——☺——

Se Murieron mis Lectores

De repente se murieron mis lectores,
Ya no hay quién me lea. 
Llegó el fin de los comentarios
—lloro como si ésto fuera fin de mi salario—
y, como dijeran en el chapulín colorado:
¿Y, ahora quién podrá defenderme?
!Ah, ya sé, todavía hay tiempo, todavía aguanto!
¡Para irme de soldado!


——☺——

Estimados lectores, ¡ups! Llega octubre y parece que ya tenemos un pie al otro año, que rápido se se fue este —se está yendo— ¡y que de cosas nos trajo y lo qué falta! Un sentido anti-mexicano en USA por los cambios políticos en ese país, un vaivén en la economía, huracanes, temblores, un conteo tenebroso; pero entonces, nos damos cuenta que todo eso nos ha servido para fortalecernos. sé que es fácil y hasta muy cómodo decirlo, pero quisiera decirlo, o repetirlo si alguien ya lo dijo: Sigámosle echando ganas. 

Gracias por leerme, en realidad sé que no se han muerto, ay'tan,  fuertes abrazos.

¿Eres de otro país y no entiendes las calaveras literarias mexicanas y quieres entenderlas? Visita el siguiente enlace: Calaveras literarias en México



Yo

Quién sabe qué tiene el corredor turístico que corre de Ensenada para Tijuana, que aunque esté como esté; siempre me rescata de alguna forma u otra, parece que hoy había sido la excepción…

Un dolor de muelas me llevó a Tijuana; tuve que salir de emergencia en taxi para Tijuana; exactamente a las nueve y fracción de la mañana porque siendo sábado de competencia ciclista, cierran la carretera; y, “después de las doce, ya no trabajo” dice Marco mi  amigo dentista; por cierto, muy buen dentista, además no es carero. Así que tuve que salir con casi tres horas de anticipo para llegar a su consultorio.

Iba pensando, por el camino, en lo difícil que es ir haciéndose viejo, pensamientos iban y venían pero yo no me quería quedar con ninguno; los observaba y sin hacer un drama interior, trataba dejar pasarlos, y de pensamiento a pensamiento,  me iba al otro: “ya el próximo año voy a alcanzar la mayoría de edad, ¿para votar?, ¡No, para convertirme en un adulto mayor!” “¡las muelas!” “¡Ya me hice viejo”, “¿una dentadura postiza?”, “¡mis mil achaques!, el goteo, el estómago, la piel”. La piel facial me preocupa, pues quién sabe por qué me salió una serie de mezquinos que me recuerdan a la Osa Mayor en la frente. "¡Basta de quejas!"

Tantas cosas iba pensando, y aunque no me quería quedar con los pensamientos; ahí estaban y miraba de mí mismo virtualmente la frente arrugada, reseca y con esos mezquinos “estelares” en mi sien. No quería pensar más; gracias a un salto por un bache retomé mi conciencia, volviendo al presente por un instante y a la vez recordando que en estos lares era donde yo iba de un lado a otro, de Tijuana a Ensenada, y de Ensenada a Tijuana por la Libre; mismos lares, aquellos años. "¡Ya basta estás aquí y ahora!"

Aprovechando que el taxista se hizo a la derecha para recoger su pasaje, voltee a ver el retrovisor para ver mi cara, para ver mis defectos en la frente... Distrajo —por fin— mi desencadenada forma de pensar el joven que se subió, un joven como de 20 años, y sin querer al subirse al taxi, le miré su frente, limpia, sin el ceño fruncido, sin granos ni mezquinos; al  sentarse a lado de mí, me di cuenta que me identificaba de cierta forma mucho con él, así era yo, así fui yo, con el mismo rostro sin resequedades, ni manchas; con la misma grasa y el mismo nivel de pH, incluso portaba también una cicatriz muy parecida a la que me ha acompañado toda la vida, esa de la que nadie en mi casa me quiso hablar, ¿quién me descalabró?

Si se valiera, socialmente hablando, le hubiera tomado una foto al rostro de ese joven, particularmente de la sien, de los ojos hacia arriba, pues ha de cuenta que me veía en un espejo “túnel del tiempo” para verme a mí mismo; el de aquel entonces. Quise dirigirle unas palabras, pero iba de malas, “el dolor de muelas”, “qué va pensar”, “qué va pensar la gente”, uno llega a una edad que lo que es socialmente aceptado importa mucho. Me identifiqué mucho con este joven; era como un milagro, verme a mí mismo, el de hace tantos años; el mismo porte, la misma forma de vestir, mi misma timidez, su frente mi misma frente. Claro, no podía observarlo detenidamente, “¿y este maniaco?” va decir; va decir la gente, por eso saqué mi celular y quise dirigir mi atención al móvil, mientras él sacaba el suyo. 

Un movimiento brusco del carro de adelante hizo que el taxista frenara de repente. La gente le grita groserías al taxista. El joven, con su joven brazo me sostuvo del pecho para librarme de un golpe en la frente, y aunque parezca broma, yo quise hacer lo mismo, sostenerlo para que no se golpeara; nuestros cuerpos se fueron de golpe para enfrente. La gente no dejaba de decirle insultos al taxista, le dije a una señora que asustada lo tonteaba: “los conductores no tienen la culpa de lo que hacen los conductores de enfrente, sobre todo cuando el tráfico es denso porque ha sido modificado por la carrera de ciclistas”. La señora apenada me da la razón y le pide disculpas al taxista. Le digo al joven, "gracias, yo  también hice por protegerte".  
  
Entrando de la Libre al bulevar Agua Caliente y Cuauhtémoc, ya en Tijuana, el joven le dice al taxista donde lo deje, y yo quise verlo por última vez, y le digo, “discúlpame, simplemente me recuerdas mucho a mí mismo, así como eres tú, así fui yo”.

El joven con un pie ya fuera del carro, y con lo que creía era un celular en sus manos, me voltea a ver y dice:

—“Yo sé quien eres, ¿qué no me recuerdas? Mira, tu cartera y esta tu licencia, tú eres yo, ¡hasta entonces, yo!”

El joven se despide con un saludo de mano; sintiendo que estoy tomando de mí mismo con mis propias manos, le paga dos pasajes al taxista, cierra la puerta y se queda ahí. El taxista arranca el carro y me pregunta, "¿Y, este loco?"

—Ese loco era yo.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

Bella —Canción a Tijuana—




Hoy me desperté
Y le di gracias al Señor por este suelo
Mi tierra de la fe
De la nostalgia melodías y desiertos
He llegado aquí

Con la ilusión de ver el sol con otros cielos
Y me hace tan feliz
Saber que llegará a mi gente un día mejor
Bella Tijuana es una estrella

Bendita sea esta tierra del cerro al mar
Bella Tijuana es una estrella
Bendita sea esta tierra del cerro al mar
Los latidos de su corazón
Bailan y brincan conmigo
Esto que siento me va a estallar
Mi aventura va a empezar
¿Quién iba a decir?

Que justo al norte en la frontera de mis miedos
Me iban a recibir
Como a una hermana con los brazos bien abiertos
Irme a trabajar
Pongo mi vida en lo que tengo en el proyecto
Y no hay mejor lugar
Que mi Tijuana para poder empezar
Los latidos de su corazón
Bailan y brincan conmigo
Eso que siento me va a estallar
Mi aventura va a empezar
Bella paraparapabella paraparapabella parapapara

Bella paraparapabella paraparapabella parapapara
Los latidos de su corazón
Bailan y brincan conmigo
Eso que siento me va a estallar
Mi aventura va a empezar empezar empeza... ar wu!

"Junto con mi papá, Sergio González, hemos compuesto una canción que refleja las virtudes de nuestras tierras triunfadoras y también emite la energía alegre de la gente de Tijuana. Tuvimos la oportunidad de presentarla frente a la organización de este movimiento, TIJUANA INNOVADORA y estamos muy satisfechos con la respuesta que tuvimos. Esperamos que al igual que nosotros, la disfruten. ¡Gracias!" Fuente: Carmen María González —Camía— y Sergio Arturo Gonzalez. —Gracias a tí Camía, muy bonita canción. 

jueves, 9 de marzo de 2017

Batalla por Tijuana

—Pastor Ramos Camberos—

Años van y años vienen y, no veo que la SEP, la Secretaría de Educación Pública de nuestro país, le dé un lugarcito a nuestros héroes locales en los libros de historia, sí, los héroes de Tijuana, los de Ensenada y Mexicali... Existieron —no son mito—. Gracias a ellos, esta esquinita de México es nuestra...

Aquel 9 y 10 de mayo de 1911 en esta ciudad de Tijuana murieron en plena batalla dando sus vidas por la patria, don José María Larroque, Juan Osuna, Clemente Angulo, Pastor Ramos Camberos, Miguel Mendoza, Francisco Cuevas, Alfonso Padilla y un voluntario anónimo. 

Concluido el combate las fuerzas filibusteras tomaron el pueblo e izaron el pabellón de las barras y las estrellas.

En esta fotografía —arriba— compartida amablemente con todos nosotros por uno de sus nietos, conocemos el rostro de don Pastor Ramos Camberos, quien ante la noticia de que fuerzas militares al mando de extranjeros estaban en camino a tomar Tijuana llevó a su familia a San Diego donde paradójicamente el ambiente era todo lo contrario que en Tijuana para su seguridad; pero él, voluntariamente, regresó para defender esta tierra —nuestra Tijuana, y por supuesto, nuestra Baja California y nuestro México— de la invasión filibustera que pretendía, a como diera lugar, anexar estas tierras a Estados Unidos.


Los restos humanos de don Pastor descansan en el basamento del monumento a los defensores de Tijuana, sobre el bulevar Agua Caliente. "Los sucesos históricos de 1911 en Tijuana, son motivo de reflexión y motivo para seguir defendiendo nuestra ciudad".


—Fuente, Fotografía Histórica de Baja California— 

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sábado, 7 de mayo de 2016

Los "Barones de la Frontera" y la "Ciudad del Vicio"


Los estadounidenses Carl Withington, Marvin Allen y Frank Beyer  conocidos como "Los Barónes de la Frontera"  —20's, 30's del siglo pasado— promovieron "la Ciudad del Vicio" atrayendo exitosamente más de 180,000 personas cada año a Tijuana. 

Los visitantes disfrutaban de los bares, los casinos, los burdeles y los establecimientos de marihuana, opio, y alcohol entre otras substancias que eran prohibidas en los Estados Unidos, por supuesto. 

Con el aumento en el trafico fronterizo los "agentes" de la prohibición encontraban muy difícil coordinarse y trabajar juntos para aplicar "la ley"; mientras tanto, los ciudadanos americanos que trabajaban en los casinos, salones, hoteles y el hipódromo, vivían en San Ysidro; inclusive, los mexicanos de arraigo se establecían en San Ysidro. 

Los Barones de la frontera poseían de Tijuana hasta Mexicali un centenar de sexo-servidoras, y eran dueños hasta de la barra de cerveza más grande del mundo.

Con "los Barones de la Frontera" y, todo este lado oscuro de "la Ciudad del Vicio" que da inicio a la "Leyenda Negra de Tijuana", surge un intercambio comercial y un desarrollo económico en la entonces, Tijuana.